El Ensayo

y otros tópicos de la escuela

 Mtro. Víctor Manuel Alvarado Hernández

Introducción

“Acostumbramos  a decir que “llevamos” una conversación, pero la verdad es que, cuanto más auténtica es la conversación, menos posibilidades tienen los interlocutores de llevarla en la dirección que desearían. De hecho, la verdadera conversación no es nunca la que uno habría querido llevar. Una palabra conduce a la siguiente, la conversación gira hacia aquí o hacia allá, encuentra su curso y su desenlace... Lo que saldrá de una conversación no lo puede saber nadie por anticipado... la conversación tiene su propio espíritu y que el lenguaje que discurre en ella lleva consigo su propia verdad”. [1]

  

La experiencia, parte fundamental de nuestra formación como docentes (Carrizales: 1989), nos permite recuperar elementos que son de gran significado para los alumnos. Tal es el caso del ensayo, el cual pretende que demos una revisión exhaustiva a los mecanismos que utilizamos como apoyo en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

 

En él se encuentran cuestionamientos que el sujeto se hace sobre su proceso de formación en el ámbito escolar (Pérez: 1990) y de como éste le permite, entre otras cosas, descubrir más sobre sí mismo.

 

Por ello se hace necesario recuperar una serie de elementos contextuales que se van incorporando al ámbito educativo y concretamente al escolar, a través de la práctica docente, la cual no pocas veces deja de ser reconocida por el profesor, negando aquellos aspectos sociales que culturalmente alimentan su clase, es decir, no reconoce a sus alumnos como individuos sociales que traen consigo la cultura de su contexto.

 

En el ámbito formal de una sociedad, como lo es la institución escolar a nivel universitario, se requiere de individuos capaces que guíen a otros en esa loable labor de construcción de conocimientos.

 

El ensayo permite observar las modificaciones en la forma de pensar del sujeto, y utilizarlo como elemento de reflexión, de su experiencia, de sus valores, intercambios simbólicos, correspondencias afectivas, intereses sociales, etc. (Giméno, José: 1996).

 

Elaborar esto trae consigo un compromiso muy fuerte que todo investigador debe asumir y es que "en el trabajo de la investigación el sujeto debe recuperar teorías, las maneje y después las devuelva a sus orígenes con una producción propia." Finalmente, se pretende reconocer las inquietudes de los docentes, a fin de ubicar el sentido de formación que se está dando actualmente como consecuencia de dichas preocupaciones.

 

Lo anterior hace necesario establecer en el presente documento [2] pautas concretas de acción que permitieran detectar, entre otras cosas:

 

1.   La capacidad del alumno para explicar sus inquietudes a través del ENSAYO

2.   Los niveles de reflexión

3.   El sentido que le está dando a su formación profesional

4.   Los efectos que produce en el alumno la elaboración del ENSAYO PERSONAL

5.   El significado que tiene para el alumno la elaboración del ENSAYO PERSONAL

6.   Reconocimiento de las temáticas reales de interés para el alumno

7.   Visualización de la problemática actual del alumno en su contexto, a través del ENSAYO

8.   Observar la construcción de pensamiento del estudiante a través de la realización del ENSAYO

  

El ensayo

El ensayo es un escrito cuyo significado se encuentra en ensayar ideas, conceptos y realidades. Permite el desenvolvimiento de una  tendencia interpretativa o de investigación con absoluta libertad temática y un rigor crítico, resultado de la reflexión en torno de un tema de interés general. [3] El término ensayo viene del latín tardío exagium, es decir, el acto de pensar algo. Relacionado también con ensaye, que quiere decir prueba o examen de la calidad de los metales. Tanto pensar como probar son rasgos esenciales del ensayo. Una definición más clara al respecto la tenemos del diccionario Webster, que nos dice que un ensayo es “la composición literaria breve que trata de un solo tema, por lo común desde el punto de vista personal y sin intentar ser más completa.”

 

La diferencia del ensayo con otros géneros no es la brevedad de su contenido ni la falta de aparato erudito, sino el rasgo personal, propio del sujeto, del cual consiste y además lo sugiere la palabra misma ensayar, entendiéndola como probar, examinar, reconocer y explorar terrenos nuevos de conocimiento.

 

El ensayo es algo más que una simple exposición de conocimientos, de ordenación de datos, cualesquiera que éstos sean. Es la proyección de una idea nueva, revisada sobre aquello que se considera acabado. El ensayo arriesga a romper con esquemas ya establecidos, para tratar de darle otra perspectiva u otro punto de vista que involucra finalmente otro sentido. El ensayo abre una ventana, remueve al ser, lo perturba, lo pesa, lo cuestiona, lo pone a prueba, lo mide y su componente principal es LA DUDA.

 

Entre algunas características principales que debe contener un ensayo están: la variedad y libertad temática (aspecto por demás interesante que recuperamos en el Ensayo Personal), prueba, hipótesis, originalidad, ciencia (Uno de sus propósitos es explorar mas a fondo la realidad), madurez (experiencia intelectual), tono polémico, subjetividad, estilo, entre otros. (Souto, Arturo: 1973).

 

Como puede observarse, las características del ensayo implican un esfuerzo poco común: la reflexión. Ello lo convierte en un excelente pretexto de investigación, utilizado como la confrontación entre lo conocido y lo comprendido [4], lo que permite reconocer una estructura actual de la forma de pensamiento. Busca incluso resignificar el sentido que tiene su actuar, a través de la reflexión que él mismo tiene que llevar a cabo sobre lo que es su persona y lo que quiere ser socialmente. El indagar sobre aquello que se ha denominado ensayo, se ha convertido en el sentido que guía las inquietudes del presente trabajo. Buscar la comprensión de los elementos que constituyen el contexto actual del individuo significa (al menos eso se cree), apropiarse de ellos para formar parte activa (consciente) de lo que sucede en la realidad.

 

“La construcción social de la realidad a través de la exteriorización, la objetivación y la interiorización, la elaboración de un orden significativo, es fundamental en toda vida humana” (Piña: 1997). Para lograrlo, el individuo tiene que ser un investigador de su contexto, a fin de reconocer muchas cosas. Entre ellas está que a medida que éste se va involucrando en la misma, "la concibe como una práctica social. El investigador no está solo al investigar: dialoga, discute, constituye, contrasta, se comunica con otros, contra otros, frente a otros. No basta tener razón, sino hay que tenerla contra alguien" (Sánchez Puentes; 144). Es ahí donde el sujeto busca la objetividad de su conocimiento y la alcanza con su práctica en la investigación.

 

"La investigación es una práctica social que sin duda es síndrome de numerosos factores sociales no observables a primera vista, pero que actúan como condiciones objetivas de su surgimiento. Es fruto de un tipo específico de trabajo intelectual" (Sánchez Puentes; 142).

 

El hombre se apropia de la cultura pero también es un productor de la cultura porque “cada individuo nace en un mundo ya existente y contribuye de múltiples formas en su reconstrucción... La cultura no es solo lo que se ve, se palpa y se mide, sino lo que existe en la vida diaria y en los diversos significados que posibilitan la comunicación. En la vida se expresan los valores, los códigos y la significatividad que cada persona ha asimilado del grupo de pertenencia donde lo simbólico está de por medio, porque ingresa quien comparte los símbolos del grupo, eso no dicho pero que se sabe.

 

Los grandes cambios sociales comienzan con las pequeñas cosas de la vida cotidiana y la alteración de lo pequeño afecta a lo grande. Un proyecto social solo puede emprenderse cuando sus integrantes lo hacen suyo” (Piña; 36 y 13). ¿Cómo surge tal proyecto? Sin duda se inicia en el reconocimiento del entorno inmediato (la familia, el trabajo, etc.), donde nacen ciertas inquietudes que el individuo quiere compartir con otros. Pero ello solo ocurre si se puede apropiar de instrumentos o herramientas que lo permiten.

 

El ensayo es uno de esos instrumentos. Su historia lo demuestra en las inquietudes personales de innumerables pensadores (filósofos, historiadores, literatos, etc.), su propósito principal es la reflexión. Recuperando someramente algo de la historia del ensayo se bosqueja el:

  

Origen del ensayo

El ensayo “tiene sus antecedentes ilustres en los diálogos de Platón, las cartas de Cicerón, los pensamientos de Marco Aurelio y los escritos breves de muchos escritores medievales; sin embargo, es hasta el renacimiento donde éste cobra importancia. El gran escritor francés Miguel de Montaigne (1533-1592) denominó Essais (ensayos) a una serie de memorias plenas de agudeza y penetración que comenzó a publicar en 1580. Según sus propias palabras, se propuso recoger sus opiniones y recuerdos personales, utilizando un lenguaje sencillo e ingenuo, suculento y vigoroso, breve y ajustado, ajeno a toda pedantería.

 

El término acuñado por Montaigne se difundió en Europa y fue aplicado a sus obras por personajes de la más variada índole, como Francisco Bacon (1561-1626), quien recogió muchas meditaciones dispersas sobre los más variados temas –la verdad, la juventud, los viajes, la riqueza– bajo el mismo rótulo utilizado por el escritor francés” [5]. Entre los grandes pensadores españoles que cultivaron el ensayo destacan: Miguel de Unamuno, José Ortega y Gasset, Marcelino Meléndez y Pelayo, José Martínez Ruiz (Azorín), etc. Estos personajes no hicieron otra cosa más que desarrollar las inquietudes personales que estaban ubicadas en un momento histórico. El Dr. Juan Manuel Piña [6]  lo explica de esta manera:

 

“Todas las personas viven un momento histórico específico y tienen frente a sí a un mundo social particular, pero no es obligatorio incorporarse a él porque, para algunos, su perspectiva de vida va más allá de eso. Por eso el poeta, el filósofo, el político y el científico, se apartan del mundo práctico utilitario y su compromiso es con su obra, que permanece como patrimonio de la humanidad” (Piña; 43)

 

Así pues, el ensayo se constituye como el espacio escrito donde el sujeto es el personaje principal, es el interlocutor de las ideas que aparecen permeadas en el trabajo escrito.

 

 Clasificación de los ensayos [7]

En este aspecto el ensayo, al igual que los otros géneros literarios, no ha podido librarse de los más variados intentos de clasificación. Y del mismo modo que la agrupación de las obras literarias en géneros, es algo externo e independiente de la creación artística misma, así también las clasificaciones del ensayo propuestas poseen únicamente valor editorial y, cuando más, valor didáctico en cuanto a la ordenación de los ensayos en un libro o a la presentación de los mismos al lector no iniciado. Veamos como ejemplo la que proponen Ángel del Río y José Benardete en su ya clásico libro El concepto contemporáneo de España. Antología de ensayos. Ellos reconocen tres grandes grupos:

 

a)        El ensayo puro,

b)        El ensayo poético-descriptivo y

c)        El ensayo crítico-erudito. Según del Río y Benardete "se diferencia del ensayo propiamente dicho en su extensión —es casi siempre un libro— y en la importancia de su parte expositiva. Es obra de universitarios e investigadores y se da en casi todas las disciplinas"

 

Por lo general, las clasificaciones de ensayos, que suponen ya un discurso depositario del texto literario, se han establecido a partir de dos aproximaciones distintas:

 

a)        Aquellas que prestan atención a un aspecto predominante en el contenido, y que por ello mismo agrupan a los ensayos en históricos, crítico-literarios, filosóficos, sociológicos, pedagógicos, etc.;

 

b)        Aquellas otras que se fijan en el modo como el ensayista trata su tema, por lo que clasifican a los ensayos en informativos, críticos, irónicos, confesionales, etc. Podríamos concluir señalando que las clasificaciones, útiles desde un punto de vista pedagógico, varían con cada época, y que todas ellas se hacen insuficientes cuando se enfrentan con la complejidad de la obra de un ensayista.

 

El proceso de elaboración del ensayo

  

Forma de elaboración

Por definición, el ensayo es difícil de clasificar. Sin embargo se pueden distinguir dos tipos: formal e informal.

 

El primero expone un tema apegándose a la realidad de los hechos y a su conocimiento de ellos. El segundo resulta de la reflexión en torno a un tema de interés general. En él se incluyen los juicios. Un punto relevante es que el ensayista relata alguna experiencia. Es en el segundo donde el estudio hace su énfasis, estableciendo para ello una estructura base.

 

En términos generales, la estructura del ensayo consta de tres partes:

  • La introducción.- donde se precisa el tema y el enfoque.

  • El desarrollo.- que es la reflexión de cada uno de los puntos presentados en la introducción.

  • La conclusión.- es un juicio que ubica el sentido de la reflexión. (González, Reyna: 1997)

A esta estructura añadimos como elemento fundamental la bibliografía, que representa la base de la construcción teórica del ensayo. Si bien es cierto que el alumno escribirá con sus propias palabras y construirá el ensayo de acuerdo a su forma de pensar, ello requiere que revise el tipo de lenguaje que está utilizando. En el ámbito escolar, los textos utilizados en clase y otros del interés del alumno, permiten reconocer algunos antecedentes de esa forma de pensar. Se pretende aclarar que esta estructura no es única, pues existen diversas estructuras de ensayo, pero se consideró para los fines de este estudio establecer este tipo de estructura.

 

El propósito de ellos es que el alumno incorpore a su trabajo aspectos formales e informales de su educación, dándole dentro de la organización establecida, un toque personal, es decir, introducir en el diálogo con el papel su propio leguaje, donde se hagan presentes todos aquellos aspectos y puntos que considera importantes en su vida cotidiana y que reflejan parte misma de su existencia. Algo que no es muy común y que por ende cuesta mucho trabajo expresar, pero que, sin embargo, cuando se hace patente, nos muestra la riqueza de información que no es percibida en el contexto escolar.

 

El proceso de elaboración

Este trabajo alberga una cantidad muy fuerte de ideas que se van dando letra por letra, renglón por renglón y hoja por hoja. (Baena: 1995) buscando un sentido en la existencia del individuo, un saber que hacer en el aquí y ahora, "construyendo la vida del individuo y deconstruyendo su realidad, o mejor dicho, la realidad de muchos" (Derrida: 1989).

 

Espacio de presentación de aquello que es importante en esos momentos para el educando, como puede ser: los obstáculos que se tienen que saltar en el trabajo, hasta llegar al alumno que, sin ser petulante, nos muestra sus habilidades y destrezas en algún aspecto de la vida.

 

En éste, el alumno desahoga sus penas, expresa sus emociones, recrea su imaginación, provoca el éxtasis de sus fantasías más profundas, todo ello, claro esta, basado en la realidad, su realidad. Detalle que parece olvidado por nosotros los docentes y aquellos los padres.

 

El ensayo requiere, ante todo, un interés innato por hacerlo, sentarse a deglutir una interpretación de lo que está sucediendo enlazando un interrogatorio intrapersonal. (Rangel Hinojosa: 1988) Lo que implica la soledad por unos instantes.

 

La experiencia permite afirmar que "la gente rehuye a estar sola, porque eso implica reflexionar" es decir, llevar a cabo una de las críticas más severas que recibimos y que muchas veces nos duele, porque van más allá de los límites de la crítica normal que nos hacen los demás. La crítica que nosotros hacemos de nosotros, el decir ¿Qué estás haciendo aquí y ahora? ¿Está teniendo sentido tu vida? ¿Qué hacer para encontrarle el sentido que me gustaría darle a mi vida? ¿Cómo incorporar a ésta insípida formación elementos que permitan no solo comprender la vida, sino transformarla? Es reflejo de ese espacio silencioso que ha llegado alguna vez al sujeto social.

 

Los cambios que ocurren en la existencia provocan inquietud y angustia por el qué será a partir de ahora. ¿Cómo retomar ese equilibrio que existía antes en nuestra vida? ¿Cómo saber cuál va a ser el sentido de mi existencia con la incorporación de nuevos esquemas que me obligan a utilizar un conocimiento que se ha incorporado a mí sin yo pedirlo y que me fue otorgado casi por la fuerza de un andar escolarizado? Lo que implica una revisión exhaustiva del acontecer histórico personal. Tarea escasamente solicitada en el sistema escolarizado. [8]

 

La elaboración del ensayo es una tarea titánica, sobre todo si tomamos en cuenta que lo más difícil de hacer es precisamente su inicio. Dicho en otros términos, lo difícil es empezar algo, pero una vez iniciado, el producto es casi seguro. Ello es como una bola de estambre que solita se va desenrollando, hasta llegar a su término.

 

La tarea al respecto es prolongar hasta donde sea posible el desarrollo de un trabajo tan rico en experiencias y en conocimiento como lo es el ensayo, tratando de que el inicio del mismo sea lo más pronto posible. Es necesario señalar las enormes ventajas que tiene iniciarse rápidamente en la acción de la escritura, pero de la que tiene que ver con él, con lo que le interesa, con lo que realmente tiene sentido por ser parte de ese yo social. [9] 

 

Es importante solicitarle al alumno, en las primeras sesiones, que escriba unas cuantas líneas de un tema que haya escogido para su ensayo. No importa si posteriormente cambia de tema, el proceso ya ha sido iniciado y difícilmente se detendrá. Estableciéndose así, como un espacio de riqueza intelectual que permite a quien lo elabora desarrollar una idea sobre eso que es de su interés, garantiza, al menos, un gran esfuerzo por hacer este tipo de trabajo.

 

Es necesario ubicar que los trabajos se elaboran en dos sentidos: para la escuela y para la vida. El primero se refiere a la búsqueda de una buena; el segundo se refiere a las exigencias de formación personal que buscan incorporar elementos de conocimiento que permitan al individuo desarrollarse en su contexto (Coll, César: 1989).

 

Los resultados: temáticas diversas que por su abordaje suelen ser muy significativas en el aprendizaje del docente y los alumnos, el gran interés, las expectativas creadas, la incorporación cultural de lo desconocido, provocan que lo ahora conocido nos llame la atención.

 

Los alumnos dudan mucho antes de escribir sobre el tema, lo someten a un examen muy minucioso de conciencia, antes de aprobar su elaboración escrita. "Es ahí donde existe ese diálogo interno que resquebraja la forma preestablecida por lo escolar", (Vattimo. En Torno a la Posmodernidad: 1990) lo cual entorpece su inicio.

 

Este ejemplo trata de manera sencilla un proceso de reflexión que es, tal vez, infinitamente más complejo de lo que aparenta.

 

El ensayo, empleado como aparato de reflexión, es una elemento indispensable para que el alumno desarrolle con plena libertad su pensamiento, (Carrizales, César: 1985) ello permite descubrir gran parte de sus destrezas intelectuales, que puede observar tangiblemente a través de un trabajo escrito como lo es éste.

 

Características.

Da la pauta para que los alumnos se involucren en procesos de reflexión a través de cuestionamientos constantes acerca de su conocimiento. Además, se ha convertido en un excelente pretexto para involucrar al docente y hacerlo participe de tan difícil tarea, que no solo permite dar un giro total en los contenidos de la asignatura (en éste caso de Introducción a la Epistemología), sino que pretende mostrar la importancia de elementos formativos en lo escolar.

 

1.   Provoca que el alumno desarrolle un gran esfuerzo intelectual en él, por la libertad que se le otorgó para escoger su tema.

2.   Garantiza que el alumno descubra más sobre aquello que le llamó la atención.

3.   Permite que un grupo de individuos conozca más sobre sí mismos.

4.   Muestra la experiencia o inexperiencia que se tiene sobre algún aspecto de la vida.

5.   Permite a quien lo elabora platicar consigo mismo y reflexionar sobre su quehacer respecto a lo que escribe.

6.   Sensibiliza de entrada a quien elabora el escrito y posteriormente a quien hace su lectura.

7.   Inicia al alumno hacia ese difícil camino de la escritura, que muchas veces fracasa al reprimir al alumno cuando escribe sobre lo que le gusta.

 

¿Cómo se hace el ensayo?

 

Elección del tema

La elección de cualquier temática para desarrollar en el ensayo, debe reunir tres requisitos:

 

1.      El grado de interés debe ser significativo.

2.      Debe gustarle lo suficiente como para no considerarlo un trabajo obligatorio.

3.      Debe recuperar vivencias o experiencias significativas.

 

 

Tips para iniciar la redacción

Lo más difícil de un trabajo es precisamente su inicio. Se recomienda pensar el tema e inmediatamente escribir algo sobre él, pues aplazarlo permite analizarlo y bloquear una redacción fluida.

 

No trate de analizar su tema desde el inicio, pues solo se entretendrá y no lo iniciará. Escriba rápidamente algunas ideas en una o dos cuartillas y continúelo. El tema, si salió inmediatamente, es por algo, es decir, lo tenemos tan presente, que por algo es importante.

 

Una vez iniciado el tema, escriba hasta que se le agoten las ideas. Después, consulte la bibliografía al respecto del tema que escribe, ello le sugerirá más ideas para continuar con su ensayo.

 

Pregúntale al texto

Significa que una vez iniciada la redacción de su ensayo personal, trate de leerlo nuevamente con el propósito de hacerle preguntas y reflexionarlas al respecto. Por ejemplo:

¿Por qué salió el tema tan rápido?

¿Cuál es el objetivo de hacer este trabajo?

¿Qué palabras considero claves del texto?

¿Para qué me servirá un trabajo como éste?

 

Seguramente usted tiene la respuesta a estas y otras interrogantes que saldrán, pero recuerde que tales cuestionamientos no son mas que un pretexto para enriquecer la reflexión que debe realizar en el ensayo.

 

Búsqueda bibliográfica

La seriedad que le pueda dar a su documento consiste en el fundamento del mismo, la bibliografía que usted escoja para su ensayo personal determinará la calidad del mismo.

 

Citas bibliográficas

Existen cientos de libros sobre metodología y técnicas de investigación que señalan como se colocan y usan las citas textuales.

 

Redacción final

Recuerde que la presentación final debe reunir algunos requisitos de forma y de fondo. Cuide su redacción y utilice las siguientes recomendaciones:

 

  • Redacte en la tercera persona del singular, es decir, en lugar de decir “yo investigue” señale “se investigó”, etc.

  • Revise que la carátula contenga todos los datos importantes que usted considere.

  • Señale la estructura del mismo. Ejemplo: introducción, desarrollo, conclusiones y bibliografía.

¿Para qué se hace el ensayo?

Debido a que generalmente no existen espacios de reflexión que le permitan al individuo expresarse con libertad sobre lo que piensa y desea, éste tipo de trabajo lo lleva a la sensibilización de sus problemáticas, que en este contexto tienen que ver con un mejor proceso de enseñanza-aprendizaje. El sujeto sabe que participa dentro de una serie de proyectos sociales. En concreto uno de ellos, es el proyecto familiar, otro es el educativo (identificado en una gran mayoría por la escuela, aunque de hecho existen otros espacios educativos); otro es el laboral, político, etc.

 

Pero no identifica el grado de su participación en cada uno de ellos, por lo que el ensayo permite revisar parte de sus vivencias y reflexionarlas a fin de ubicar su participación y el sentido del proyecto en el cual está involucrado y, sobre todo, a través de ese ejercicio de reconocimiento, ubicar el nuevo sentido que se pretende dar a su trabajo dentro del proyecto.


 

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[1] Gadamer Hans, George. Verdad y método, fundamentos de una hermenéutica filosófica. Ed. Sígueme, Salamanca.

[2] Que recupera una serie de trabajos académicos presentados en diversos encuentros de investigación educativa, bibliotecológica y archivística llevados a cabo en Instituciones como el IMCED, UNAM, UASP,UAEM y la misma ENBA.

 

[3] Algunas ideas son retomadas de López Ruiz, Miguel. Elementos metodológicos y ortográficos básicos para el proceso de investigación. UNAM,  2a. Ed., México, 1989, p.141.

[4] La diferencia entre estos dos estriba en que lo comprendido le da sentido a nuestra existencia del sujeto, porque le permite reconocer los elementos que lo rodean y establecer posibles parámetros de acción, mientras que lo conocido pretende solo la utilización de los elementos contextuales. Es decir, qué es y cómo se maneja.

[5] Enciclopedia Ilustrada Cumbre, 11a. Ed. México, 1972, p. 375 y 376

[6] Investigador en el Centro de Estudios Sobre la Universidad (CESU) y Profesor del seminario de problemas universitarios en la Maestría en Enseñanza Superior de la UNAM Campus Aragón.

[7] Este apartado fue tomado de Gómez-Martínez, José Luis (1992). Teoría del ensayo, UNAM, México, pp. 179-221.

 [8] La experiencia, primero como alumno y después como docente, me permite afirmar que la escuela es el espacio menos deseado porque no representa experiencias concretas de aprendizaje sobre lo que socialmente necesitamos para desarrollarnos como individuos en nuestro ámbito.

[9]Las palabras tienen vida si nosotros les encontramos su sentido, si son nuestras palabras, si les imprimimos la pasión de nuestro ser.(Baena, Guillermina:1995)